A medida que la tecnología portátil avanza, desde los monitores de actividad física hasta los monitores médicos y las gafas de realidad aumentada, la autonomía energética sigue siendo el principal obstáculo. Las baterías convencionales limitan la funcionalidad y la libertad de diseño de los dispositivos, mientras que las soluciones solares rígidas comprometen su comodidad. Aquí entran en juego las células fotovoltaicas de perovskita ultradelgadas: la tecnología revolucionaria que permite crear ecosistemas portátiles verdaderamente autosuficientes.